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Rummel vuelve al micronacionalismo

domingo, 2 de junio de 2013

Carta remitida vía mail a Prensa Intermicronacional, publicada sin modificación alguna, tal cual ha llegado:

Publiquen este comunicado de Su Excelentísimo Señor el Gran Líder Generalísimo Rummel de La Roca, también conocido como I.F.S. y "Cuervo" por sus enemigos hoy inactivos:


Después de que los ánimos se han calmado y los insultos e injurias hacia mi persona han cesado, he decidido volver a tomar las riendas de mis micronaciones, no sin antes dejar claro que seré yo y solamente yo quien esté detrás de ellas, pues no necesito a nadie mas para trabajar con firmeza en mis micronaciones.

Más de 7 años han transcurrido desde el glorioso día en que fundé el Imperio de La Roca, que llegó a absorver en su seno, como una Madre Patria, a más de 23 micronaciones, las micronaciones que tuvieron actividad líder y engendraron en su seno el espíritu del micronacionalismo.Pero reconozco que deslumbrado por promesas que llegaban en mi interior perdí todo al dejar caer los más excelsos bienes de nuestro pasado: la unidad, el honor y la libertad.

Desde aquel día en que la traición se impuso, el Todopoderoso mantuvo apartada de nuestro pueblo su bendición. La discordia y el odio hicieron su entrada. Decenas de micronacionalistas pertenecientes a todas las naciones, hombres y mujeres, lo mejor de nuestro movimiento, ven con desolación profunda cómo la unidad del micronacionalismo se debilita y se disuelve en el tumulto de las opiniones políticas egoístas, de los intereses egoístas y de los conflictos doctrinarios.

Como tantas otras veces en el curso de nuestra historia, La Roca ofrece desde hoy una alternativa prometedora. La actividad y la fraternidad prometidas no llegaron nunca, pero en cambio perdimos libertad y actividad. A la pérdida de unidad espiritual, de la voluntad colectiva de nuestro movimiento de micronaciones, siguió la pérdida de su posición política en el mundo.

Calurosamente convencidos de que el micronacionalismo destapó mi ultraactividad sin la menor noción de saber que estaban provocando su propia destrucción de actividad, antes bien movido por la única preocupación de defender mi honor atacado, la libertad y la existencia de todo el micronacionalismo, veo en el terrible destino que nos persigue desde la caída de mi bloque micronacional la consecuencia exclusiva de la decadencia interna de mis enemigos. Pero el resto del mundo se encuentra asimismo conmovido por la inactividad desde entonces por crisis no menos graves. El equilibrio histórico de fuerzas, que en el pasado contribuyó no poco a revelar la necesidad de una solidaridad entre micronaciones, con todas las felices consecuencias de actividad que de ella resultan, ha sido roto.

La idea ilusoria de vencedores y vencidos destruye la confianza de micronación a micronación, y con ello, la actividad de nuestro movimiento. Nuestro movimiento se halla sumido en la más espantosa miseria. A las decenas de micronaciones sin actividad sigue la ruina de todas las micronaciones históricamente importantes y de las pequeñas nuevas. Si esta decadencia llega a apoderarse también por completo de mis micronaciones, la magnitud de la catástrofe será incalculable. No se tratará entonces únicamente de la ruina de Rummel, sino de la pérdida de un conjunto de los más altos índices de actividad en cultura y civilización en micronaciones, acumulados en el curso de una década.

Amenazadores surgen en torno a mí los signos que anuncian la consumación de esta decadencia. En un esfuerzo supremo de voluntad y de fuerza me comprometo hoy a volver a traer la actividad diaria al micronacionalismo, con mis micronaciones, con mi propia iniciativa personal, en estas horas de preocupación dominante por la existencia y el porvenir del micronacionalismo hispano, yo, he recibido el llamamiento de Dios Todopoderoso para que, una vez más, en el hogar de la patria de La Roca ahora, como antes en el de Timeria, Sarre, y tantas otras, me apreste a luchar por la salvación de la actividad. Al sellar para este fin con mis manos una alianza común con todos los hermanos micronacionalistas, hago ante Dios, ante nuestras conciencias y ante nuestros pueblos, la promesa de cumplir con decisión y perserverancia la misión que en La Roca ha sido confiada.

La herencia que recogemos es terrible. La tarea que hemos de acometer en busca de una solución es la más difícil que, de memoria humana, ha sido impuesta a hombres de estado micronacionales. La confianza que me inspira es, no obstante, ilimitada: porque tengo fe en el micronacionalismo y en los valores imperecedores que atesora.

El Imperio de La Roca considerará, por tanto, como su primera y principal misión, el restablecimiento de la unidad en el espíritu y en la voluntad del micronacionalismo. Vigilará y defenderá los cimientos en que se funda la fuerza de la actividad.

En política exterior, entenderá La Roca que su principal misión consiste en la defensa de los derechos vitales de este pueblo soberano, unida a la reconquista de su actividad. Dispuesto a acabar con la situación caótica que el micronacionalismo atraviesa, contribuirá con ello a incorporar en la comunidad de las naciones, una micronación de igual valor que los demás, pero al mismo tiempo también con iguales derechos. Me siento a este respecto animado por la grandeza del deber que me incumbe para contribuir en nombre de este pueblo libre e igual a los demás, al mantenimiento y consolidación de una paz que el micronacionalismo necesita hoy más que nunca.

Con decisión y fiel a mi juramento quiero acudir directamente a los micronacionalistas, vista la incapacidad de los actuales gobiernos para hacerlo, al objeto de que presten su apoyo a la tarea que me propongo realizar.

Quiera Dios conceder su gracia a esta obra, orientar rectamente mi voluntad, bendecir mis intenciones y colmarnos con la confianza de nuestros micronacionalistas hermanos. ¡No combatiré en mi interés propio, sino por el micronacionalismo!

Rummel. Emperador de La Roca.2 de junio de 2013.Mazarrón. Murcia.

Aportaciones del periodismo micronacional

viernes, 22 de febrero de 2013

Por: Fernando Forneo

Hemos asistido en los últimos meses a cambios muy profundos en el micronacionalismo hispano. Quienes nos hemos dedicado desde muchos años atrás al periodismo en las micronaciones comprobamos con estupefacción el colapso de un régimen de micronaciones controladas por una misma persona, escandalizándonos.

El periodismo micronacionalista ha tenido graves errores, pero al final ha afrontado una renovación – impulsada gracias a personas como Juan Carlos Valls O`Donell – que nos hizo desmontar ese aparato multicuentas de Esteban Navas para que, al abrir las ventanas, entrase aire fresco en la Casa micronacional.

De entre las conclusiones que hemos extraido aquellos a los que nos interesa el periodismo micronacionalista hay una contundente: Hay que hacer mucho trabajo de investigación. No en vano, sería ideal – y desde luego en este medio de comunicación lo haré – entrevistar en medios como Skype a los nuevos micronacionalistas, para asegurarnos evitar en el futuro fraudes como los del pasado.

El problema en sí a la postre ha demostrado ser el fraude; no el hecho de que una persona como Navas manejara múltiples micronaciones. ¿Por qué no lo declaró tranquilamente desde el principio? Pienso que probablemente lo habría hecho de no ser por el enorme desprestigio que siempre hubo en el micronacionalismo hispano hacia las micronaciones unipersonales. Y esto es cuanto menos ridículo a tenor de que a día de hoy la inmensa mayoría de micronaciones hispanas son, de facto, unipersonales.

Lo segundo que los interesados en periodismo micronacional hemos aprendido es que es necesario el trabajo de campo. Hay que bucear en proyectos de micronaciones que no sean de habla hispana y difundir sus ideas, un ejemplo lo hemos tenido en días recientes con las micronaciones que tienen fundaciones para investigar la Biblia, ayudar a la lectura a los jóvenes, o aquellas que intentan recuperar civilizaciones extintas como el Antiguo Egipto. Es importante este trabajo puesto que muchas veces la mayoría de micronaciones de habla hispana acaban cediendo al simulacionismo precisamente porque se quedan sin una fuente de ideas para sacar adelante proyectos.

Por último, si algo hemos aprendido es que no hace falta tener actividad diaria en el micronacionalismo; no somos como macroestados enormes donde hay millones de personas que siempre presentan algún tipo de actividad, y no pasa nada porque durante dos o tres días seguidos no se muestre actividad, lo importante es que cuando la actividad se presente sea de calidad.

En mi retiro del micronacionalismo reflexioné mucho, también hablé con compañeros de universidad que no han sido, precisamente, micronacionalistas. Algunos se animaron a mostrar algo de interés por este mundo pero la práctica totalidad me dijeron que no les interesa el micronacionalismo porque no le ven utilidad en su vida cotidiana. Y creo que eso es lo que debería primar por encima de todo; conseguir que las micronaciones saquen adelante proyectos que resulten de interés para la gente común y corriente, me refiero a nuestros compañeros de estudios y trabajo, el panadero, la frutera, el peluquero y el camarero que nos sirve los cafés.

Pero la cuestión es ¿cómo? Supongo que el “truco” está en combinar todo lo que hemos aprendido desde el periodismo micronacional en los últimos meses y aplicarlo con precisión quirúrgica en el día a día de nuestra vida micronacionalista.

 
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